Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 20

¿Por qué los molinos de viento tienen tres palas? Ni dos, ni cuatro

Casi todos los molinos de viento tienen tres palas. Ni dos, ni cuatro. ¿Es casualidad?

Los molinos antiguos tenían cuatro aspas, porque buscaban fuerza para mover la piedra de moler, no velocidad.

En los años 70, la NASA probó molinos gigantes de dos palas. Uno, en Carolina del Norte, daba unos golpes tan fuertes que tuvieron que hacerlo girar más despacio.

¿Pero qué tiene de malo tener dos palas?

El aerogenerador gira sobre la torre para mirar siempre al viento. Con las dos palas en vertical, gira fácil. Pero en horizontal, el peso queda lejos del eje y cuesta mucho más.

Así que, dos veces por vuelta, el rotor da un tirón. Además, el viento sopla más fuerte arriba, así que la pala de arriba empuja más que la de abajo. Todo vibra.

Con tres palas, cuando una está arriba, las otras dos quedan abajo, en ángulo. El peso y el empuje quedan repartidos en cualquier posición, y el rotor gira suave.

¿Y por qué no cuatro? Pasar de dos a tres palas da 4 % más de energía. Pasar a cuatro, casi nada. Y cada pala cuesta una fortuna.

Y aún hay más. Ningún molino puede sacar más del 59 % de la energía del viento. Es la ley de Betz: si frenara el aire del todo, se quedaría parado detrás y taparía el paso al siguiente.

Las palas más grandes miden 115 metros, más que un campo de fútbol. Y la punta va a unos 300 kilómetros por hora.

El dato más loco

Uno solo de estos gigantes da electricidad para unas 20.000 casas.

Así que esas tres palas no están ahí por casualidad. Están llenas de ingeniería.

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