Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 12
El aire acondicionado no se inventó para darte fresquito
El aire acondicionado no se inventó para que estuvieras fresquito. Se inventó para que el papel de una imprenta no se arrugara.
Brooklyn, 1902. En una imprenta, el papel chupaba la humedad del verano y se hinchaba. Cada color se imprimía en una pasada, y los colores ya no cuadraban.
Llamaron a un ingeniero de 25 años, Willis Carrier. Su idea: pasar el aire por tubos muy fríos. El aire soltaba el agua y salía seco. Controlaba la humedad... y de paso, la temperatura.
Después llegó a las fábricas y, en 1925, a un cine de Nueva York: la gente iba al cine en verano para huir del calor.
¿Pero cómo saca el calor de tu casa?
En el aparato de la pared hay tubos helados. Por dentro corre un líquido que hierve a muy baja temperatura y, al evaporarse, le roba el calor al aire de tu casa.
Ese gas viaja hasta la caja de la fachada. El compresor lo aprieta, se calienta aún más, y el ventilador echa ese calor a la calle: por eso te da un bofetón de aire caliente. Luego cruza una válvula estrecha, se enfría de golpe y vuelve a por más.
Y aún hay más: ¿por qué gotea ese tubito en la calle? En los tubos fríos, el vapor del aire se convierte en gotas, como en un vaso con hielo. Son varios litros de agua al día que flotaban en tu casa.
Y como no fabrica frío, sino que mueve calor, al revés calienta en invierno: es una bomba de calor. Da hasta tres veces más calor que la electricidad que gasta.
El dato más loco
La máquina de Carrier enfriaba como casi 50 toneladas de hielo derritiéndose cada día.
Así que ese aparato no está lleno de frío. Está lleno de ingeniería.