Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 11

Tu nevera no fabrica frío: saca el calor

Tu nevera no fabrica frío: saca el calor. Y si la dejas abierta para refrescar la cocina, la calientas.

Durante siglos, el frío se cortaba en lagos helados. Bloques de hielo guardados en serrín, que acababan en una caja de madera en la cocina.

En 1834, Jacob Perkins patentó la primera máquina de frío por compresión. Y en los años 20, las neveras eléctricas llegaron a las casas.

¿Pero cómo se saca el calor de una caja cerrada?

Por unos tubos corre un gas, el refrigerante. El compresor, ese motor que zumba abajo, lo aprieta con fuerza, y el gas se calienta mucho.

Ese gas caliente pasa por la rejilla de atrás, el condensador. Allí suelta su calor a la cocina, se enfría y se vuelve líquido. Por eso la parte de atrás está caliente.

Luego cruza un tubo finísimo, pierde presión de golpe y, ya dentro de la nevera, se evapora. Y al evaporarse, le roba el calor a la comida. Como el sudor, que te enfría al secarse. Y vuelta al compresor.

Y aún hay más: con la puerta abierta, el calor que sacas por detrás vuelve a entrar por delante. Y el motor suma el suyo. Resultado: la cocina se calienta.

Las primeras neveras usaban gases tóxicos, como el amoníaco o el dióxido de azufre. Una fuga podía ser mortal.

El dato más loco

En 1926, una familia de Berlín murió por la fuga de su nevera. Albert Einstein leyó la noticia y, con Leó Szilárd, inventó una nevera sin piezas móviles. La patentaron en 1930.

Así que tu nevera no está llena de frío. Está llena de ingeniería.

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