Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 6

Este vidrio aguanta un martillazo… pero explota si le tocas la cola

Esta gota de vidrio aguanta un martillazo. Pero si le rompes la colita, explota en 1000 pedazos.

Se llaman lágrimas del príncipe Rupert. Se conocen desde el siglo 17, y el propio príncipe se las enseñó al rey de Inglaterra, que se quedó igual de sorprendido que tú.

Se hacen dejando caer vidrio fundido en un cubo de agua fría. ¿Y por qué son tan raras?

Al tocar el agua, la capa de fuera se enfría y se endurece al instante. Pero el interior sigue caliente, y al enfriarse después, encoge y tira de esa capa hacia dentro.

Resultado: la piel de la gota queda apretada, comprimida. Y el vidrio comprimido es durísimo: para romperlo, primero hay que vencer ese apretón.

Pero por dentro, todo está en tensión, como un muelle cargado. Si rompes la cola, una grieta entra en esa zona tensa y lo libera todo de golpe. La gota revienta a más de 1000 metros por segundo. Tan rápido que para verlo hacen falta cámaras de cientos de miles de fotogramas por segundo.

Eso mismo es el cristal templado. Se calienta a unos 600 grados y se enfría de golpe con chorros de aire. Queda varias veces más resistente que el vidrio normal. Si golpeas el centro, aguanta. Pero si golpeas el borde con algo duro, estalla entero.

Y aún hay más: cuando por fin se rompe, lo hace en trocitos pequeños y romos, que casi no cortan. Por eso lo llevan las ventanillas laterales de los coches y muchas mamparas de ducha.

El dato más loco

La pantalla de tu móvil usa el mismo truco, pero con química en lugar de calor.

Así que ese cristal no es frágil. Está apretado a propósito.

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