Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 14
Si frenas a fondo sin ABS, frenas peor… y no puedes girar
Si frenas a fondo y las ruedas se bloquean, frenas peor. Y encima, no puedes girar.
Una rueda que rueda agarra más que una que patina, porque la goma que toca el suelo no resbala: se agarra. Y lo peor: bloqueada, no obedece al volante. Giras, y el coche sigue recto.
Por eso antes enseñaban a bombear el freno: pisar, soltar, pisar, soltar. Hasta que en 1978, Bosch y Mercedes estrenaron el ABS en un coche de serie: el Clase S.
¿Pero cómo sabe el coche que una rueda se va a bloquear?
En cada rueda hay una corona dentada que gira con ella, y al lado, un sensor magnético. Cada diente que pasa le da un pulso. Contando pulsos, la centralita sabe cómo gira cada rueda.
Si una rueda frena mucho más deprisa que el coche, está a punto de bloquearse. Entonces la centralita abre una válvula y le quita presión a ese freno. La rueda vuelve a girar... y le devuelve la presión.
Y lo repite hasta unas 15 veces por segundo. Es el mismo bombeo de antes, pero rueda a rueda y más rápido que cualquier pie. Por eso el pedal vibra: es el sistema funcionando. No lo sueltes.
Y aún hay más. La idea viene de los aviones: en los años 50, el Maxaret de Dunlop ya recortaba su frenada 31 %. Y desde 2004, todos los coches nuevos en Europa lo llevan de serie.
El dato más loco
En grava suelta o nieve profunda, con ABS frenas en más metros. La rueda bloqueada se hunde y amontona piedras que la frenan. Pero el ABS te deja esquivar.
Así que ese pedal que vibra no está lleno de fallos. Está lleno de ingeniería.