Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 8
Tira despacio y sale. Tira de golpe y se bloquea. ¿Cómo lo sabe?
Tira despacio y sale. Tira de golpe y se bloquea. ¿Cómo sabe la diferencia una simple cinta?
Antes solo había cinturones de cintura, de dos puntos. En un choque, el cuerpo se doblaba hacia delante y la cabeza podía estrellarse contra el volante.
En 1959, Nils Bohlin, un ingeniero de Volvo que antes diseñaba asientos eyectables para aviones, dio con la solución: tres puntos. Una banda por la cadera, otra cruzando el pecho, y las dos ancladas junto al asiento.
¿Pero cómo sabe cuándo tiene que bloquearse?
Dentro del poste hay un carrete con un muelle que recoge la cinta. Y pegada al carrete, una rueda dentada.
El primer sensor es una bolita de acero en un cuenco. En un frenazo, la bola sigue hacia delante, sube por el borde y levanta una uña que se clava en los dientes. Carrete bloqueado.
El segundo vigila la cinta. Si tiras de golpe, el carrete gira muy rápido, y unos contrapesos se abren por la fuerza centrífuga y lo traban. Si tiras despacio, no llegan a abrirse.
Y aún hay más. En un choque, una pequeña carga explosiva enrolla la cinta en milésimas de segundo y te pega al asiento. Y justo después, una barra de metal se retuerce y suelta un poco de cinta, para que no te rompa las costillas.
Según los datos de tráfico, abrocharse reduce a la mitad las muertes y las heridas graves en un accidente.
El dato más loco
Volvo podía haber cobrado a cada fabricante del mundo. Pero dejó la patente libre, gratis, para todos. Y calcula que ha salvado al menos un millón de vidas.
Así que esa cinta no está llena de tela. Está llena de ingeniería.