Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 31

El airbag se infla más rápido que un parpadeo… con una explosión

Se infla en unas 30 milésimas de segundo. Tú tardas más en parpadear. Y lo hace... con una pequeña explosión.

En 1952, John Hetrick iba en coche con su mujer y su hija, y tuvo que dar un volantazo. Los dos echaron los brazos para sujetar a la niña. Al volver a casa, dibujó un cojín que salía del salpicadero.

Lo llenaba con aire comprimido. Demasiado lento: cuando la bolsa se llenaba, la cabeza ya había chocado.

¿Pero cómo se llena una bolsa en menos de un parpadeo?

Primero, el sensor. Un chip mide cuánto frena el coche. Si frena tan de golpe que solo puede ser un choque, dispara.

Una chispa enciende una pastilla química. Antes era azida de sodio, que al arder se convierte en nitrógeno. El gas llena la bolsa de nailon y revienta la tapa del volante.

Y aquí está el truco: la bolsa tiene agujeros. En cuanto tu cabeza la toca, se va desinflando y te frena poco a poco. Si fuera un globo cerrado, rebotarías.

Y aún hay más: ese polvo blanco que sale no es humo. Es talco o almidón, para que la bolsa plegada no se pegue.

Y no trabaja solo. Es un sistema suplementario... del cinturón. Sin cinturón, llegas antes de tiempo y el golpe es peor.

En los 70, General Motors lo vendió... y casi nadie lo quiso. Y la patente de Hetrick caducó antes de que los coches lo llevaran: no ganó nada.

El dato más loco

La bolsa sale disparada a unos 300 kilómetros por hora. Por eso hay que llevar el pecho a más de 25 centímetros del volante.

Así que esa bolsa no está llena de aire. Está llena de ingeniería.

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