Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 21
Un Fórmula 1 podría ir pegado al techo de un túnel
A partir de cierta velocidad, un Fórmula 1 podría ir pegado al techo de un túnel. Y lo que lo sujeta es un ala de avión... puesta del revés.
Pesa casi 800 kilos con el piloto. Pero en curvas rápidas, el piloto siente más de cinco veces su peso. Solo con la goma, saldría disparado.
¿Pero cómo se aprieta un coche contra el suelo sin pesar más?
Los alerones son alas de avión al revés. Un ala echa el aire abajo y sube. El alerón lo echa arriba, y el aire aplasta el coche contra el asfalto.
Pero el truco gordo está debajo. El suelo se estrecha como un embudo: ahí el aire se acelera y la presión baja. Arriba hay más presión que abajo, y el coche queda succionado. Casi la mitad de la carga sale de ahí.
Y aún hay más: la carga crece con el cuadrado de la velocidad. Al doble de velocidad, cuatro veces más.
Según el coche, entre 150 y 200 kilómetros por hora ya iguala su peso. A más de 300, aprieta con dos o tres veces su peso. En teoría, podría ir boca abajo.
Pero nadie lo ha hecho. Habría que subirlo al techo ya lanzado, y el motor no está hecho para ir del revés: el aceite y la gasolina se irían adonde no deben.
El dato más loco
En 1978, Brabham puso un ventilador enorme que chupaba el aire de debajo. Dijeron que era para enfriar el motor. Niki Lauda ganó sacando 34 segundos... y el coche no volvió a correr.
Así que un Fórmula 1 no se pega por lo que pesa. Se pega por pura ingeniería.