Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 10

El microondas se inventó por una chocolatina derretida

El microondas se inventó porque a un ingeniero se le derritió una chocolatina en el bolsillo.

1945. Percy Spencer trabajaba en Raytheon con magnetrones, el corazón de los radares. Pasó junto a uno encendido y su chocolatina se derritió.

Probó con maíz: palomitas por todo el laboratorio. Ese año pidieron la patente. El primer horno, el Radarange, medía casi dos metros y pesaba 340 kilos.

¿Pero cómo calienta sin fuego?

Dentro hay un magnetrón que lanza ondas de unos 12 centímetros. Su campo eléctrico oscila casi 2500 millones de veces por segundo.

Las moléculas de agua tienen un lado positivo y otro negativo. Así que giran con la onda, adelante y atrás. Y ese meneo, al chocar con sus vecinas, se convierte en calor.

Ojo: no calienta de dentro hacia fuera. Las ondas solo entran unos centímetros. El centro se calienta después, por conducción.

Y aún hay más: las ondas rebotan en las paredes de metal y se cruzan. Donde se suman, queman. Donde se anulan, frío. Por eso gira el plato: para repartir el calor.

¿Y por qué no salen por el cristal? La puerta lleva una rejilla con agujeros de pocos milímetros. Para una onda de 12 centímetros es una pared: una jaula de Faraday. La luz, mucho más pequeña, sí pasa.

El dato más loco

Quita el plato, mete una tableta de chocolate y mira dónde se derrite. Entre dos manchas hay unos seis centímetros: media onda. Multiplica la onda por su frecuencia y te sale la velocidad de la luz. Con una chocolatina.

Así que el microondas no está lleno de magia. Está lleno de ingeniería.

Fuentes

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