Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 40

¿Por qué los paracaídas redondos llevan un agujero arriba?

Casi todos los paracaídas redondos llevan un agujero en lo alto. Y si lo tapas, bajas balanceándote como un péndulo.

En 1797, André-Jacques Garnerin saltó desde un globo sobre París, a unos 1000 metros. Su paracaídas de lona no tenía agujero. Y la cesta se balanceaba tanto que tuvo que agarrarse con todas sus fuerzas.

El astrónomo Jérôme Lalande vio por qué: el aire atrapado no salía de forma regular. Y propuso un agujero en el centro.

¿Pero cómo va a ayudar un agujero en la tela?

Al caer, la cúpula empuja el aire y lo atrapa debajo. Y ese aire tiene que salir por algún sitio.

Sin agujero, se escapa por el borde: primero por un lado, y la cúpula se va hacia el otro. Luego por el otro, y vuelta a empezar. Así nace el balanceo.

Con el agujero, parte del aire sale recto por el centro, igual por todos lados. La cúpula ya no se ladea y baja estable. Y el tirón al abrirse es más suave.

Y aún hay más. Un paracaídas redondo baja a unos siete metros por segundo, unos 25 kilómetros por hora. Los rectangulares no llevan agujero: se inflan por unas bocas delanteras y vuelan como un ala.

El paracaídas del Perseverance, en Marte, medía 21 metros y medio y se abrió a unos 1500 kilómetros por hora. También lleva su hueco: una franja abierta entre la cúpula y la falda.

El dato más loco

Leonardo da Vinci dibujó un paracaídas en forma de pirámide hace más de 500 años. En 2000, Adrian Nicholas lo construyó con lona y madera y bajó con él más de dos kilómetros. Dijo que iba más suave que uno moderno.

Así que ese agujero no está vacío. Está lleno de ingeniería.

Más curiosidades

¿Te ha gustado? Hay más en la web y en YouTube.