Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 3

¿Por qué las ventanillas de los aviones son redondas?

Antes eran cuadradas. Y cambiaron de forma después de que dos aviones se partieran en pleno vuelo.

Era 1954. El Comet, el primer avión comercial a reacción, el orgullo de la aviación británica. Y en pocos meses, dos se desintegraron en el aire sobre el Mediterráneo.

¿Qué había fallado?

Para volar alto, un avión presuriza la cabina. En cada vuelo, el fuselaje se infla como un globo... y al aterrizar se desinfla. Miles de veces.

Y el metal se cansa. Es la fatiga: una fuerza pequeña, repetida una y otra vez, acaba abriendo grietas. Como un clip que doblas muchas veces: no se rompe a la primera, pero acaba partiéndose.

En una esquina en ángulo recto, la tensión no se reparte: se amontona en el vértice. Ahí el metal sufre varias veces más que en el resto. Y justo ahí empezaron las grietas.

Para descubrirlo, metieron un Comet entero en una piscina gigante y lo inflaron y desinflaron una y otra vez, como si volara. Hasta que el fuselaje se rajó... desde la esquina de una ventana.

La solución fue redondear. En una curva, la tensión fluye alrededor, sin un punto donde acumularse.

Y aún hay más: fíjate en tu próxima ventanilla. Tiene un agujerito diminuto. Iguala la presión entre los cristales y evita que se empañen.

El dato más loco

La lección del Comet no fue solo para los aviones. Por eso las puertas, las escotillas y hasta los barcos tienen las esquinas redondeadas.

Así que esa forma redonda no es por estética. Es ingeniería escrita con sangre.

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