Curiosidades de la Ingeniería · Curiosidad nº 19
Los aviones no vuelan en línea recta… y es el camino más corto
Los aviones no vuelan en línea recta. Y no es un capricho: en el mapa, la línea recta es el camino largo.
La culpa es del mapa de toda la vida. Lo dibujó Mercator en 1569, para los marinos: en su mapa, una línea recta es un rumbo fijo. Pones la brújula en un ángulo, no la tocas, y llegas.
¿Pero cómo va a ser más largo lo recto?
La Tierra es una bola, y una bola no se puede aplanar sin estirarla. Mercator la estira cada vez más cuanto más cerca de los polos.
Coge un globo terráqueo y tensa un hilo entre dos ciudades. El hilo no sigue la línea del mapa: se va hacia el polo. Es el camino más corto, un arco de círculo máximo.
Cerca del polo, las vueltas al mundo son más cortas: subir hacia el norte es coger un atajo. En el mapa estirado, ese atajo se ve curvo.
Y aún hay más. De Madrid a Los Ángeles, la recta del mapa mide unos 10.200 kilómetros. El hilo sube hasta Canadá y se queda en 9400. Casi una hora menos de vuelo.
Ese estirón también engaña con los tamaños. En el mapa, Groenlandia parece tan grande como África. Y África es 14 veces más grande.
El dato más loco
Lo más corto no siempre es lo más rápido. Sobre el Atlántico sopla la corriente en chorro, y las rutas se trazan de nuevo cada 12 horas para aprovecharla. En 2020, un avión fue de Nueva York a Londres en menos de cinco horas, empujado por vientos de más de 300 kilómetros por hora.
Así que esa curva no está llena de rodeos. Está llena de ingeniería.